Rugby: Un deporte limpio y elegante
El rugby femenino ha experimentado un ascenso extraordinario en las últimas décadas, convirtiéndose en una fuerza destacada en el mundo del deporte. Lo que solía ser considerado un deporte de territorio exclusivo para hombres ha evolucionado significativamente, atrayendo a mujeres de todos los rincones del mundo para desafiar los estereotipos arraigados, ganando así admiración por su destreza, determinación y pasión por el juego.
El rugby femenino tiene sus raíces en la historia general del rugby, que se remonta al siglo XIX en Inglaterra. Las mujeres jugaban al rugby de manera informal mucho antes de que se formalizaran las competiciones femeninas, estas persistieron a pesar de la falta de reconocimiento oficial. En la década de 1960, comenzó a organizarse el rugby femenino a nivel nacional e internacional.
Con el pasar del tiempo, el deporte ganó más popularidad, lo que llevó a la creación de competiciones internacionales, como la Copa del Mundo Femenina de Rugby en 1991. Este evento no sólo proporcionó una plataforma para que las jugadoras demostraran su habilidad, sino que también contribuyó a aumentar la visibilidad y aceptación del rugby femenino a nivel mundial.
El rugby femenino ahora se juega en numerosos países, desde potencias tradicionales como Nueva Zelanda, Inglaterra y Australia, hasta regiones emergentes como América Latina, África y Asia. Esto ha generado una mayor competencia global y ha contribuido a diversificar el juego.
Realidad nacional
En nuestro país el Rugby empieza a ganar mayor campo de visibilidad como deporte, ya que no hay muchos equipos que lo practican y menos uno femenino. Uno de los más conocidos es el club Blues rugby Perú, que tiene conformado un equipo femenino y masculino, los cuales suelen competir en diversos torneos nacionales e internacionales.
El equipo femenino tiene como capitana a la seleccionada Michella Ríos, nacida en Trujillo, y con más de una década practicando el deporte. Después de un proceso de selección, en el 2021 logra entrar en el club Blues ubicado en Lima, esto con el fin de potenciar su habilidad en el Rugby que había adquirido durante 7 años, dando como resultado ser conocida como una de las mejores jugadoras en el país.
En el estadio Manuel Bonilla, Michella nos cuenta que entrenan arduamente para mejorar en el deporte y poder tener un buen desempeño en las competencias. “Es un deporte muy completo donde adquieres, fuerza, potencia y velocidad…mucha gente piensa que este es un juego de contacto cuando en realidad es todo lo contrario, se trata de evitarlo”. Este deporte no solo destaca por la habilidad física que se le aplique, también es la mental.
El Rugby no solo te trata de un juego de estrategia, es también el vínculo que puedes formar con tu equipo para dar un excelente desempeño, sin esa unión no funcionarán todos los engranajes que se necesitan para crear un buen plan. “Ellos se vuelven como tu familia…creas un vínculo muy grande con ellas ya que convives todos los días al entrenar y jugar, eso es muy útil aplicado en el Rugby” explica Michella.
Con respecto al entrenamiento estos suelen tener un régimen de que se debe de hacer, ya que para un buen desempeño en el Rugby se necesita fuerza y velocidad.
Michella nos cuenta que entrena todos los días, hace pesas 3 veces a la semana donde se concentra en la musculación y potencia, mientras que 2 días se centra en ejercicios de velocidad y resistencia. “Además de los entrenamientos personales, suelo venir al club 2 veces a la semana, 1 voy a la selección de Rugby y los fines de semana lo ocupo en los partidos”
La fuerza mental y física son dos herramientas que ayudarán a dar lo mejor en un juego de Rugby, ya que este deporte se destaca por ser estratégico y a la vez muestra el compañerismo que tienes con los miembros de tu equipo y rivales.
Este increíble deporte cada vez más llama la atención de mujeres y niñas en todo el mundo, lo que ha elevado el nivel de competencia y profesionalización.

Grandes pasos
El impacto del rugby femenino se extiende más allá del campo de juego, desafiando las percepciones de género en el deporte y aboga por la igualdad de oportunidades y el empoderamiento femenino. Además, proporciona modelos a seguir para las jóvenes y fomenta una comunidad global de jugadoras, entrenadoras y aficionadas que comparten una misma pasión por el juego.
A pesar de estos logros, el rugby femenino todavía enfrenta desafíos, como la disparidad en el pago y los recursos, en comparación con el rugby masculino, así como la lucha contra estereotipos de género arraigados. Sin embargo, el rugby femenino sigue creciendo en popularidad y promete un futuro emocionante.
El rugby femenino ha experimentado un crecimiento y desarrollo notables en las últimas décadas, emergiendo como un deporte vibrante y emocionante que desafía las normas establecidas y celebra la diversidad. Con su creciente popularidad y apoyo, el rugby femenino está preparado para continuar floreciendo e inspirando a las generaciones futuras de jugadoras y aficionados en todo el mundo.




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